Monday, October 9, 2023

IMAGO

 

Imago
(collage sur papier, 14 x 20,5 cm)
2023


Callé



Callé por mucho tiempo

para que por mí hablase el silencio:

un murmullo hecho de imágenes

pedazos de papel con tinta

de mudas palabras.


Cambié mi lengua

una y otra vez

como un insecto cambia de piel

o la oruga deviene mariposa

Mas aún no sé

si en este adulto vive un niño

o si los años se secaron

como un río


Callé para olvidar

Pensé para recordar

que el tiempo no fue

ni será jamás

lo que siempre es:

vivir a la distancia.



(Extracto de Diarios - Une barque sur l'océan)


Monday, March 6, 2023

LES MYRTILLES


 

Ese verano habían ido a pasar unos días en su chalet de La Rosière, un pueblito colgado en los Alpes próximo a la frontera con Italia. Mientras los padres descansaban después del almuerzo, las niñas jugaban afuera en la vasta falda de la montaña. Los límites entre un terreno y otro no existían en su imaginación, todo era un gran jardín comunitario, un verdadero mundo sin fronteras. Así fue como, entre la frondosidad del bosque, unos pequeños frutos azulados escondidos entre los arbustos llamaron su atención. Myrtilles !, gritó la mayor y las tres se abalanzaron a recoger los arándanos salvajes que parecían haber esperado todo ese tiempo para encontrarlas y terminar en la tarta que cocinarían para deleitarse a la hora del té. Uno a uno iban recolectando los preciados diamantes de lápiz lázuli, cuando una voz calló repentinamente el quejido del arbusto indefenso. Eh, bien, vous aimez les myrtilles ?, preguntó, y las niñas al darse la vuelta vieron al anciano que las observaba fijamente. Oui, monsieur, respondió tímidamente la mayor tras unos segundos de vacilación. Et ben, nous aussi, continuó el geronte, mais ce sont nos myrtilles, las reclamó para sí , et moi je veux les manger, alors, allez-vous en !, y las echó de su propiedad, robándoles sus deliciosas gemas y su tarta de arándanos, sólo para marcarles los límites que existen entre un terreno y otro, entre un adulto y un niño y, sobre todo, entre un vieux de m... y un tierno abuelito.



(Extracto de Petits carrés de pamplemousse)

BRÉHAT



Qué pródigo verano 

reviste hasta las sombras de oro 
en una lejana roca de bronce 
oxidada parcialmente por la vegetación. 

Como si fuera justo antes del diluvio, 
barcos duermen en un campo lunar 
a la espera de la caricia de la marea 
para ascender a su paraíso líquido. 

En esta isla no hay otros senderos 
que serpientes de piedra huecas, 
ni tampoco montañas más sobrias 
que las ruinas color Siena 
donde ahogan un rugido las olas. 


Desde una tímida colina 
el paisaje parece un nuevo mundo 

y una gran cruz de granito 
hace un agujero en el cielo.



(Extracto de La resistencia)

Sunday, April 26, 2020

Tuesday, March 5, 2019

CELTIQUE





Segunda estadía armoricana. Esta vez, al capricho del invierno y sus cielos de cemento líquido, listos para derramarse sobre el mar que nunca está seguro cuánto tomar y cuánto dejar en cada uno de sus besos blancos.

La ausencia de conexión a internet fomenta el tiempo para la lectura, la caminata y la reflexión. Hay demasiadas horas para matar y pocas armas letales. Pienso continuamente en un futuro viviendo en estas costas.

Una mañana subimos los acantilados de la izquierda. En algún momento del trayecto alcanzamos una caída de su manto de rocas. Parece el escenario del merodeador en el mar de bruma de Caspar Friedrich.

Saint-Malo. La muralla de la ciudad esconde su casco histórico celosamente. Al salir del auto, una fina capa de agua nos va mojando hasta que alcanzamos un restaurante para almorzar. Mejillones al roquefort y una lata de cerveza Chat-Malo.
Más tarde, continuamos la procesión hacia las almenas. Al horizonte, unido a la playa por un estrecho camino de piedra, emerge una gran roca donde yacen los restos de Chateaubriand. La marea está un poco alterada y tenemos que esperar un rato para cruzar la serpiente rocosa hacia la Grand Bé. Las aguas se serenan, pero no así la lluvia y el viento que arrecian cada vez más intensamente en un desolador paisaje céltico. Por unos momentos no sabemos si estamos en Bretaña o en Irlanda. A la vera del sendero, la tumba de un reciente desafortunado sirve de prólogo a la del famoso escritor. Un muro en ruinas completa la escenografía romántica previo al encuentro con la cruz de granito sin nombre, a pesar de la placa adosada a una pared de la roca donde se intenta vanamente desterrarlo de su anonimato. Tantos años atrás, sólo era la foto de mi libro de tumbas de poetas y pensadores de Nooteboom. Hoy escucha también mi cuerpo entumecido la voz imponente del vendaval.

Los Restos

Uno puede pasarse toda la vida
envidiando la suerte de los muertos.
Sin nada más que pensar,
sólo tener ojos para los sueños
y que el cuerpo respire la brisa
empapada de la sal que deposita el mar.

Vivir es morir todos los días un poco,
mas morir parece un vivir por siempre
pero de una manera agradable,
lejos de las ausencias,
cerca de todo y de nada a la vez,

como si uno pudiera distinguir
la línea que separa el cielo de la tierra

y, afortunadamente,
existiera un alma.



(Extracto de Diarios)


Wednesday, December 19, 2018



Esta mañana leí los limones, un poema que integra Huesos de sepia del italiano Eugenio Montale. Al terminarlo, tuve la sensación de que se trataba de los mismos versos que busco desde siempre pero que están fuera de mi alcance no sólo porque ya otro lo dijo, sino también por la distancia que impone la traducción. Sin embargo, ahí estaba en la Liguria, recorriendo con mis ojos la inmensidad de esa ilusión que nos regala la prisión de las letras, embriagándome con el perfume de un recuerdo que no existe. Era, más bien, un viaje en tren de Aosta a Milán, el mismo que me obsequió el verano con sus verdes oliva, sus cielos que interpretaban siete personajes distintos y las ventanas mediterráneas que me acechaban con el misterio de lo infinito. Así funciona la imaginación, trastocando la memoria y reemplazando piezas de un rompecabezas con otro.

Lo importante, de todas formas, fue la sensación de pertenencia que me causó, reafirmar la decisión que tomé hace ya muchos años de dedicar mi vida a construir gemas inasibles, puertos inabarcables, manantiales inagotables en donde cualquiera pueda admirar, reposar y saciar la sed verdadera, que no es otra que la voz de la experiencia.




(Extracto de Diarios)

Saturday, November 17, 2018

CUENTAS PENDIENTES





Dicen que los turistas sólo van a conocer el Canal. Más allá de ser un hito de la ingeniería, que creo apreciar desde mi vasta ignorancia, existen pocas cosas menos entretenidas que contemplar cerca de media hora un barco que es elevado por medio de unas esclusas. Quizás lo sea estando en la embarcación. Fue lo último que hice en ese enero de 2016 por Centroamérica.

Esto me viene a la mente a propósito de un documental sobre Panamá que vi ayer. Yo tampoco visité extensamente el país, circunscribiendo mi estadía a la burbuja de Bocas del Toro y la ciudad capital, sin contar unas horas de espera en el aeropuerto de David y la ruta hacia la tétrica ciudad fronteriza Sixaola. Algunos compatriotas elogiaron San Blas, que nada tiene que ver con la canción de Maná, y de haber tenido unos días más probablemente habría estado en mis planes futuros.

Recuerdo la calidez del pueblo panameño, a pesar de los infaltables oportunistas que siempre buscan rascarte un dólar más del bolsillo. También el extenso puente que dividía la capital en dos distopías con sus inmensas agujas de cristal, el casco histórico y sus pintorescas casas coloniales desfilando en una noche sobria que constantemente amenazaba con un diluvio; y una espléndida vista de la bahía desde un piso sesenta y ocho con un gin tonic en la mano.

¿Y el Canal? Una parada obligatoria, nada más. Hoy, sabiendo que Gauguin trabajó brevemente en su temprana construcción, el misticismo de la colosal obra crece en mi imaginario a la sombra de otra leyenda. Destaca incluso un escritor de buena fama que allí habría contraído la enfermedad que más tarde lo llevaría a morir en su paraíso (perdido). Una mujer de sexo rojo, refiere en su libro. Más bíblico, imposible.

Dicen que los turistas sólo van a visitar el Canal. De las otras cosas, mejor callar.


(Extracto de Diarios)

Tuesday, November 6, 2018

LA HETERONORMA



Un pizarrón
Con eso nos enseñaban
lo blanco                                                                y                                                                lo negro

Después llegaron las formas y sus equivalencias
Y entonces pude comprender que dibujaban la llave al revés
Seguros de la penetrante rectitud de sus líneas rígidas
Sin percatarse de que la intolerancia nunca abre puertas
Porque en el encierro de su realidad muerta
No hay nada más allá de un cuarto oscuro.


(Extracto de Diarios)

Thursday, November 1, 2018

TWO SHEETS LEFT




Asado en una tarde de domingo. La mesa es visitada esporádicamente por saqueadores de picada. Un vaso de vino me acompaña. Bebo sorbos pequeños, intermitentes, como si cada uno marcara el lento movimiento del sol hacia el horizonte. A un costado, restos de diario apilados por si falta material para el fuego. Una vieja foto atrapa mi atención. Creo reconocer a alguien ahí. Agarro el papel y confirmo mi presentimiento. Es Nick Drake, junto a su madre y su hermana. Por encima de la hoja leo Encuentro en Marrakesh. Ni siquiera sabía que había viajado a Marruecos. Ni tampoco que había conocido allí a los Rolling Stones y que les había tocado unos temas. Cinco artículos en dos páginas con algunos testimonios y relatos que intentan poner luz sobre esa enigmática personalidad que nadie supo describir mejor que su madre en el poema The shell.

Eufórico, pregunto de quién es el diario y si puedo quedármelo. Sorprendidos por mi actitud, nadie se opone. No conocen a Nick, jamás escucharon su nombre. Yo, como cualquiera que haya tenido el privilegio de oír su música, tampoco creo conocerlo. O sí, porque no conozco otro artista que se haya convertido tan fielmente en su obra.

Devoro las notas y, satisfecho con mi afortunado descubrimiento, pliego varias veces el diario hasta que alcanza el tamaño de mi bolsillo, para luego atesorarlo. Lo salvé de las llamas, pienso. Si tan sólo las personas pudieran volver como las cenizas al papel.




(Extracto de Diarios)

Wednesday, May 2, 2018

FAROS




You may catch the insect and make it shine upon the palm of your hand,
giving out a strange light, a mysterious message
OUT OF AFRICA, Karen Blixen

Mis primeros recuerdos son los de un gran jardín
en donde por las noches salía a cazar luciérnagas
que en mis manos se volvían estrellas domésticas.
Es curioso pensar como esos pequeños animales
doblegaban mi naturaleza destructiva con su milagro,
salvándose así de los sacrificios a un dios inexistente
que no podía ser otro que el mismo que hoy brilla por su ausencia.


(Fragmento de El tiempo de las uvas)

Saturday, April 14, 2018

CONCEPCIÓN DE NICARAGUA






El sol se está asomando entre las jorobas del camello. Nosotros estamos sentados en el cordón de la vereda con el guía esperando que llegue el chicken bus. No desayunamos ni tampoco cenamos la noche anterior. Lo único que tenemos son unas galletitas tipo Maná, unas Pringles y tres botellas de un litro y medio de agua. Se frena la cafetera y subimos en malón para hacer el trayecto que nos separa del pueblo a la falda del volcán. Diez minutos más tarde estamos pagando la entrada e insertándonos en el sendero rumbo al Concepción. La primera hora es una caminata llana, plagada de lagartijas que se entrenan para destronar en los cien metros a Usain Bolt. Nos detenemos frente a un banco para descansar. Mientras el guía nos señala al árbol nacional de Nicaragua, yo aprovecho para sacarme las piedritas de las zapatillas, tomar un poco de agua y comer algo. Cuando retomamos la marcha aclara que arranca la subida. Entre dos y tres horas.

Ya en el medio de la selva aparecen las escaleras sin fin. Cuarenta minutos más tarde me flaquean las piernas y la duda se instala como un secreto a voces. Cuando estoy a punto de darme la vuelta, aparecen unos monos entre los árboles y aprovechamos para relajar un toque. A los diez minutos, Angie tira la toalla y, pese a todos nuestros intentos de que haga los doscientos metros que nos separan del mirador, emprende la vuelta pidiéndome que llegue hasta arriba.

Un rato más tarde nos sentamos en el pasto a contemplar por encima de algunos nubarrones la isla, un Mondrian que ostenta todas las tonalidades del verde que puedan existir. El viento sopla tan fuerte que parece querer empujarnos hacia el borde de un desfiladero. El guía me pregunta si quiero seguir. Poseído por la idea de conquistar la cima, le contesto preguntándole por el camino a tomar. Sonríe y se adelanta precaviéndome de fijarme que no se desprendan las rocas de las que me agarre. En los primeros cuatrocientos metros comparto trayecto con unos australianos agricultores que catalogaban a Crowded House de ser ol' school. Uno de ellos se queja constantemente del trekking y casi abandona en repetidas ocasiones. Yo intento no mirar para atrás y poco a poco me voy acostumbrando al olor a azufre que domina en las alturas.

Tuesday, April 3, 2018

NAUFRAGIO






Merodeo otra vez por las calles de Hoi An entre un montón de sastrerías desde donde me saludan elegantes hombres sin rostro. Los transeúntes vuelan como abejas de tienda en tienda mientras las bicicletas se suicidan en el horizonte negro. Seducido por el polen fluorescente de las lámparas, mi cuerpo se abre paso por una bajada en busca de un paraíso eléctrico. En una esquina, unos chicos se acercan ofreciéndome sus barcos de papel a cambio de una moneda. Desde ese rincón anegado me pregunto si sabrán distinguir la muerte de los sueños. De una orilla a la otra, un puente de madera. A mitad de camino, me separo de la multitud y contemplo el paisaje desde la baranda. A la deriva, las diminutas naves viajan a la luz de la vela hacia la noche. ¿Qué tierras lejanas, qué playas blancas les esperan? La flama se consume lentamente; como el papel se hunde en el agua y el charco se seca en la oscuridad. Quizás sea tarde ya para abrir los ojos.




(Extracto de Diarios)

Sunday, March 18, 2018

¿POR QUÉ AUGUST MACKE?






Esa es la pregunta que me hago desde que descubrí su gente en el lago azul en el living de la casa de Francisco. Algo en esos bloques de color y transeúntes pixelados de naturaleza fauvista generó una suerte de obsesión a mirar constantemente sus pinturas. Incontables veces entré en librerías en busca de un bálsamo para mi espíritu en sus tierras imaginarias. Mis ojos simplemente se sumergían en sus acuarelas como si fueran piletas en verano.

Así buceé en las profundidades del expresionismo alemán durante meses, ahogándome de vez en cuando en los fiordos de Munch para despertar en las fábulas antropomórficas de Marc, cabalgando al pelo del jinete azul entre recovecos rectangulares de Berlín. Pero Macke ejercía un influjo lunar en mi sensibilidad.

Nunca se trató del tema. Las distracciones de la burguesía no suponen un magnestismo fiel a mis intereses. El zoológico, las vitrinas, los paseos y retratos de su mujer son meras excusas de las que el pintor se sirve para inundar sus lienzos de una sinfonía cromática. Sus influencias son claras: impresionismo tempranamente domesticado por la paleta de Matisse, un fugaz cubismo en las muchachas bañándose con ciudad al fondo que ya había alcanzado la cumbre en su composición rayonista en homenaje a Bach e, indudablemente, la corriente que mejor lo identifica; expresionismo (renano).

Thursday, February 22, 2018

ERLEND, OYE







Lo descubrí un día estudiando en un Tea Connection. La palabra courage se repetía una y otra vez, fue lo único que retuve y que bastó (además de Google) para encontrarlo. A partir de ahí hubo una serie de hallazgos escalonados con sus distintos proyectos musicales. En una disquería de Bruselas compré la frase quiet is the new loud y en Camping me sorprendió con una tapa que llamó mi atención más que sus tonadas reggae. Un músico fetiche, quizás, siempre quise convencerme cada vez que mencionaba su nombre y recibía una mirada de desconcierto. Cada tanto, uno tenía la suerte de charlar un rato con uno de sus desperdigados fanáticos, aunque eran más las veces que uno lo recomendaba y no con buenos resultados en un país anclado en el viejo astillero del rock.

Veinticuatro horas antes del show compramos las entradas tras una indecisión del tercer integrante de nuestro grupo, sorprendidos de que aún quedaran disponibles en todas las localidades. A mitad de camino entre el escenario y el fondo de la tribuna del teatro Ópera, nos acomodamos más adelante de lo que debíamos gracias a la ausencia de público que, poco a poco, fue suplida por la proximidad del primer acorde.

Friday, October 13, 2017






One could do worse than a swinger of birches
Birches, Robert Frost

Se suceden una tras otra las distintas fotos de la carrera de Cartier Bresson que conforman su Images à la sauvette, libro cuya tapa original fue ilustrada ni más ni menos que por el propio Matisse. Las imágenes, pinturas instantáneas, hablan en un lenguaje propio y también universal. De repente, mi atención se ve completamente asolada por una enorme multitud que asiste al funeral de Gandhi. Mis ojos se refugian en un grupo de hombres trepados en la copa de un pequeño árbol que, inexplicablemente, parece aguantar el peso de su circunstancia. La naturaleza se fuerza pero jamás se quiebra. No puedo afirmar lo mismo de la realidad.


(Fragmento de Diarios)

Sunday, August 13, 2017

VUELO NOCTURNO







Un pueblo perdido en el fin del mundo, un castillo, una avioneta que aterriza acariciando copas de árboles y sombras de caballos, y un aviador que atraviesa los cielos para escribir su nombre en estrellas que alumbrarán algún día planetas lejanos. Si a eso le adicionamos dos pequeñas princesas, nos encontramos con los ingredientes de la película de Nicolás Herzog sobre el episodio que inspiró uno de los capítulos de la novela de Saint-Exupéry, Terre des hommes. Oriundo de Concordia, el director entrerriano mamó desde su temprana infancia el mito local a propósito de la accidental visita del escritor francés, plasmándolo en la pantalla mediante un collage de técnicas narrativas. Documental, reportaje y recreaciones en blanco y negro, fluyendo a través de la voz del protagonista, son los elementos de los que se sirve para recuperar aquel oasis escondido en las dunas del pasado.

Thursday, August 10, 2017

SI BARENBOIM FUERA A UGI'S







Viajamos de Parque Patricios al Colón en taxi. Dentro de una hora y monedas va a empezar el concierto gratuito de Daniel Barenboim y Marta Argerich haciendo un dúo de pianos. A Barenboim ya lo había visto con la East West Divan Orchestra unos años atrás en Nueva Pompeya. Aude lee cosas sobre la vida del pianista en su celular. Que tiene cuatro nacionalidades, que estuvo casado con Jacqueline du Pré... Le pregunto si vio la película Jackie. No, no conocía la triste historia de la famosa cellista que murió joven de artritis. Recuerdo esa amarga madrugada en la que me pareció sentirme en su piel y no poder hacer lo que más me gustaba, tocar un instrumento.

Bajamos en el Obelisco y caminamos por Pellegrini hasta Tucumán. Mili entra a comprarse unas botas para la lluvia y Patricio me habla de cuando todavía trabajaba con él y cada un promedio de tres semanas sacrificábamos un almuerzo en Ugi's. Aude se ríe y nos cuenta que leyó dos notas de medios extranjeros a propósito de la pizzería más low cost del mundo. En ambas se destacaba el trato desinteresado por el cliente, usando frases ilustrativas como take your pizza and fuck off. Entramos en su sitio de facebook y vemos fotos de palomas adentro de los locales con epígrafes que rezan acá nuestro mejor cliente, Miguel o, cuando ya son bandada, Miguel y su familia ayudándonos a limpiar el local. Cuando Aude afirma orgullosa que nunca comió en Ugi's, su suerte está echada. En unos minutos va a confirmar cara a cara el poco carisma comercial de los (maestros) pizzeros que, al pedirles mi hermano que le pongan condimento, señalan la botella de pepsi agujereada en la tapa rellena de adobo y le sugieren que le meta a gusto. Dos porciones fueron más que suficientes para que la parisina tuviera su buena dosis de un (no debería ser tan) clásico porteño. Lo definió con una frase sencilla, no está mal pero tiene gusto a nada.

Wednesday, July 26, 2017

LORD JIM







Something's happening here
but you don't know what it is
Do you, Mr Jones?


No más simulacros, no más noches blancas. Desde el momento en que los infieles se acercaron a ese otro falso profeta, el sueño de Juan fue realidad. El salvador murió acribillado por un séquito de iscariotes a quienes les pesaba más la fe que el oro o su propia vida. El sacerdote subió al improvisado altar de madera y bendijo la última cena. Niños, hombres, mujeres y ancianos formaron una fila para recibir el sacramento final. Todos bebieron el líquido rojo, incluso aquellos escépticos que debieron confirmarse que se trataba de la sangre de Cristo a punta de pistola. Ahora nadie podría quitarles el paraíso que alguna vez había vuelto a nacer a orillas del río Orinoco. El verdadero mesías les había revelado el secreto del más allá; nada le quedaba por hacer al buen pastor que guiar a su rebaño a través del sendero perdido. Así tomó el arma entre sus manos, apuntó al corazón, pronunció un mantra y, tras la oración, ejecutó el tiro de gracia.

Tuesday, July 25, 2017

LA TIERRA BALDÍA







Cuando crucé Bélice de punta a punta
partiendo de Flores hacia Tulum
me encontré con un paisaje desolador:
el cielo, una cartulina celeste con manchas de cal,
junto con las casas de madera color pastel
parecían el set tercermundista del Gran Hotel Budapest.
A cada momento tenía la impresión
de que todo iba a volar por los aires
arrastrado por un viento huracanado.
Ya veía las astillas y los clavos levantándose en retirada
mientras disparaba la moneda octogonal para probar suerte,
cuando a la vera del asfalto mis ojos se vieron cautivados
por una procesión que buscaba un lugar entre las tumbas
para que un alma pudiera refugiarse en la ciudad de los muertos.
Lo extraño era que allí no se levantaban muros ni cercas
entre un mundo y el otro. Dios los había abandonado.

(O será que no le habrá hecho falta trazar
una frontera entre la vida y la muerte).




(Fragmento de Diarios)

Monday, July 24, 2017

FÁBULA DE ALGODÓN








Bajo el cielo turquesa, la niña saltaba. Su piel era negra, porque ese es el color de los hombres y las mujeres que han aprendido a vencer al sol.
La niña saltaba y, al elevarse, su figura pintaba una sombra sobre el campo de hebras doradas. Carecía de nombre, porque un nombre la habría hecho esclava del tiempo, y ella era libre: no tenía antecesores ni sucesores.
La niña saltaba y, cuando sus pies tocaban el suelo, desataba pequeñas explosiones de polvo. Ella reía y, cuando la niebla se disipaba, sus ojos traviesos buscaban algún otro hongo. Entonces volaba y, al aplastarlo, la magia se liberaba.
Estuvo quizás una vida jugando. Fue entonces cuando alzó la mirada y descubrió la soledad del cielo turquesa y el sol incansable. Los invitó a jugar, pero ellos no podían bajar.
“El cielo y el sol están muy solos” pensó, y se entristeció. Ella tenía un mundo infinito lleno de hongos, de todas las formas y colores, y ellos no tenían nada. “Es injusto” se dijo y se sentó.
Pero la decepción se le pasó al instante, porque mientras contemplaba el paraíso que tanto anhelaba compartir, se le ocurrió una idea. Se levantó, tomó carrera y, con su objetivo ya señalado, corrió.
Corrió a toda velocidad, como nunca había corrido antes, y saltó.
Saltó tan alto que por primera vez sintió el calor. Por un momento, permaneció suspendida en el aire y, desde allá arriba, pudo ver el principio y el final de su hermoso campo dorado.
Aterrizó con ambos pies sobre un hongo gigante y lo hundió hasta el fondo, con la fuerza de su inquebrantable deseo. Levantó una polvareda asombrosa, un mar de partículas minúsculas que se fueron a depositar sobre el cielo, una al lado de la otra, dibujando los cuerpos cambiantes de incontables criaturas mitológicas. El cielo, el sol y la niña se divirtieron un largo rato (una eternidad, creo yo) inventándoles una historia a cada uno de esos animales inexistentes, que ahora tenían vida. Finalmente, el sol se apagó, el cielo oscureció y la niña se durmió.
Cuando despertó, las nubes seguían allí.




Escrito por Lautaro Fichter, que jamás dejó de leer y aconsejarme desde que nos sentábamos a dibujar historietas y escribir letras de canciones que nunca van a sonar