reviste hasta las sombras de oro
en una lejana roca de bronce
oxidada parcialmente por la vegetación.
Como si fuera justo antes del diluvio,
barcos duermen en un campo lunar a la espera de la caricia de la marea
para ascender a su paraíso líquido.
En esta isla no hay otros senderos
que serpientes de piedra huecas, ni tampoco montañas más sobrias
que las ruinas color Siena donde ahogan un rugido las olas.
Desde una tímida colina
el paisaje parece un nuevo mundo
y una gran cruz de granito
hace un agujero en el cielo.
(Extracto de La resistencia)
No comments:
Post a Comment