Sunday, August 13, 2017

VUELO NOCTURNO







Un pueblo perdido en el fin del mundo, un castillo, una avioneta que aterriza acariciando copas de árboles y sombras de caballos, y un aviador que atraviesa los cielos para escribir su nombre en estrellas que alumbrarán algún día planetas lejanos. Si a eso le adicionamos dos pequeñas princesas, nos encontramos con los ingredientes de la película de Nicolás Herzog sobre el episodio que inspiró uno de los capítulos de la novela de Saint-Exupéry, Terre des hommes. Oriundo de Concordia, el director entrerriano mamó desde su temprana infancia el mito local a propósito de la accidental visita del escritor francés, plasmándolo en la pantalla mediante un collage de técnicas narrativas. Documental, reportaje y recreaciones en blanco y negro, fluyendo a través de la voz del protagonista, son los elementos de los que se sirve para recuperar aquel oasis escondido en las dunas del pasado.

Sentados a orillas de ese río de tiempo, la historia se refleja en ambos lados del espejo. En Concordia, los testimonios de una leyenda popular y las imágenes de dos mujeres cuya vida quedó marcada por un hombre de las nubes; en Francia, un palacete abandonado en donde alguna vez un chico escaló el cielo colocándole alas a su bicicleta.

Arrogarse la génesis del Principito en esta experiencia de quince meses es una característica ineludible de ser argentino, aunque quizás pueda ser acertado precisar que haya inspirado algún fragmento del pasaje del zorro si, como aseguran, las princesitas argentinas le enseñaron a domesticarlos. En cualquier caso, lo relevante aquí es el hecho de que, cuando se trata de Saint-Exupéry, siempre la realidad se amalgama con la ficción de forma tal que uno jamás puede discernir cuánto hay de verdad y cuánto de ilusión.


(Extracto de Diarios)

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