Sunday, December 25, 2016

LA MONEDA DE JUDAS





            Cuentan que dios, aburrido de tener todo bajo su control, decidió dejar el destino de un hombre en manos del azar. Sin mucha prisa, bajó a la Tierra, entró en la primera posada del camino y se sentó a tomar una copa de vino. Entabló conversación con algunos de los huéspedes, bebió dos o tres vasos más, y una vez que se hubo convencido de que ninguno de ellos le disgustaba, fue hasta la puerta y, antes de irse, dejó caer una moneda que empezó a rodar sobre el mostrador. Cuando llegó a los ojos del posadero, se volteó de un lado e instantáneamente el rostro se le desfiguró. A los gritos dijo que era él, que lo sabía porque era el mismo de la moneda con la que había pagado. Cuando lo detuvieron a los pocos metros en su carruaje, protestó que debía tratarse de una equivocación, que sólo había estado de paso por ahí para cruzar la frontera.

            Nadie le creyó. Horas más tarde, el hombre hacía la procesión hacia el patíbulo. Entre los gritos del pueblo, escuchó el nombre del verdadero impostor segundos antes de que la mano invisible del destino deslizara la hoz de la muerte sobre su cabeza, que, por última vez, volvió a rodar.

            La decisión de no elegir, siempre es cara.



(Extracto de Diarios)

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