I want to live like common people
JARVIS COCKER
Seguí ojeando la trilogía. Un poema, titulado simplemente
Poesía, me transportó a esos tiempos,
2011-2012. Por esos años, lo único que quería era sentirme una persona normal. Qué entendía por eso, es
sumamente difícil de explicarlo, y aún definido, sería más que opinable. Si tengo
que darle alguna dirección, esta apuntaría a llevar una vida como la mayoría de
la gente (otro concepto detestable),
sin preocuparme demasiado ni pensar en cuestiones metafísicas. Sabía que si
dejaba de leer y hacer música, tarde o temprano iría perdiendo mi insufrible capacidad de sobre-analizar todo.
Luché
mucho tiempo por deshacerme de lo que, hoy en día asumo, es mi personalidad. Con
esto no quiero decir que tenga nada especial, distinto al resto. O mejor dicho,
tener algo que me distingue no es propio únicamente de mi persona, sino extensible
a todo el resto. Lo seguro es que, con el correr de los años y la experiencia,
uno confirma que no todos vemos o percibimos las cosas de la misma manera.
Suena obvio, hasta trillado, como los dichos del estilo el tiempo cura o el diablo
sabe por diablo, pero más sabe por viejo. Con muchos de mis amigos tuve
esta discusión, y en algún momento arribamos a la conclusión de que por algo
existen esas frases, y que uno necesariamente las aprehende a medida que va
creciendo.
El
poema que mencioné arriba describe una situación real que, acabo de rescatar,
fue una piedra basal del camino que tuve que transitar para aceptarme a mí
mismo. João Gilberto, el músico de Bossa Nova, en su juventud
fue internado en una clínica a causa de un trastorno depresivo. Según cuenta,
un día se encontraba observando una tormenta por la ventana, y le dijo a su
médico Mire cómo el viento depila los
árboles. Su interlocutor, sorprendido por lo que escuchaba, lo interpeló, Pero si los árboles no tienen cabello, a
lo que João contestó Lo
descabellado es que exista gente sin poesía.
(Extracto de Diarios)

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