No,
esto no va a ser sobre la canción de los Beatles, ni menos que menos de la
odiosa novela de Murakami. El título, canción que suena en este preciso
instante en Camping, es sólo un pretexto para escribir mientras me tomo una
cerveza. Es una de las pocas veces que lo hago a mano. La consigna es poder
hacer un texto de la nada, justificar esa habilidad que me distingue, en
palabras del Negro.
Si no
voy a tratar la composición de Lennon, la derivación obvia más cercana es
Noruega. Hay dos cosas que me atan fuertemente a ese país: la obra completa de
Knut Hamsun y las ansias de caminar por el Frognerparken.









