Thursday, November 3, 2016

MEMORÍA





On dit des Porteños (...) que ce sont des Italiens qui parlent espagnol, se prennent pour des Anglais et rêvent d’être Français
PAULINE DAMOUR


            Champs Elysées. La versión de Zaz suena de fondo y me veo parado en el techo del Arco del Triunfo contemplando la avenida. Todavía no lo sabía, pero horas más tarde me iba a tomar el avión a Madrid sin haberla caminado. Doce son las avenidas que nacen (o mueren) en el arco, un reloj a destiempo. La aguja de asfalto marcaba hacia la torre, ya era muy tarde.

            La canción fluye y quiero llenar mi vacío con una galería de fotos y un artículo sobre su historia. Ya una vez fuera del arco, Patricio me había contado lo que ahora estaba leyendo. Napoleón III le había encargado remodelar el centro de París al barón Haussmann, destruyendo no sólo el espacio físico, sino también la relación social de los lutecianos con su hogar. Así, bajo un manto hedonista marchaban ejércitos invisibles por los bulevares para reprimir rebeliones silenciosas. Las flores del mal. No faltan los lamentos de que todo tiempo pasado fue mejor. Baudelaire testifica construyendo un mausoleo a la antigua ciudad medieval en su poema Le cygne.  

            Pienso en esa tarde que le mostré a Aude un mapa casi completo de toda mi infancia y adolescencia. Mientras recorríamos uno a uno todos los lugares que transité, le reconstruía mi vieja Buenos Aires, esa ciudad hecha de edificios, sensaciones y personas que sólo habitan en mi memoria. Se me vienen un sinnúmero de recuerdos a la cabeza, pero el que tengo más presente en este momento es el de la plaza frente al Village Recoleta. Le señalé un espacio vacío y le conté que hacía unos años había en su lugar una pequeña pirámide. Desde los seis años había intentado treparme hasta la cúspide, pero ni cumplidos los trece había logrado alcanzarla. Ahora que ya no está más, la cima no es otra cosa que un sueño imposible. Una metáfora de la vida misma, capitulé.   

            Soy alguien melancólico. Como dice Baudelaire en su poema, vieux faubourgs, tout pour moi devient allégorie, et mes chers souvenirs sont plus lourds que des rocs (algo así como “viejos barrios, todo para mí se vuelve alegoría, y mis queridos recuerdos son más pesados que rocas”). Quizás tenga algo que ver con que nací el mismo día que Proust. O quizás eso sea tan válido como la relación entre cygne (cisne), signe (signo), du côté chez de Swann y Haussmann, que es lo que me trajo hasta acá. Qué importa, si después de todo, el único sentido que parece tener la vida es el de carecer de alguno. Hasta que recuerdo que el himno francés a su avenida más famosa fue tomado de la canción Waterloo Road, y caigo en la cuenta de la coincidencia que esta nazca y muera en el monumento dedicado a las victorias de Napoleón, como una paradoja.  



(Extracto de Diarios)

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