Thursday, April 24, 2014

(OH, WHAT DID YOU SEE) MY BLUE-EYED SON



DYLAN THOMAS


A worm tells better summer than the clock

            Primero el chico que se enamora de las palabras y decide convertirse en un poeta. Esa condición es previa a todo, está detallada implícitamente en el código astrológico de la persona. Al principio hay una entrega total, una devoción irremediable, un culto ciego a un dios que necesita la voz de un fiel que lo invoque para existir. Nace otro niño que cava un pozo en la arena con el sólo propósito de decirle a quién sabe cuántos hombres-en-busca-de-la-fe que allí hará caber el mar.


            Un payaso en la luna, singin’ nursery rhymes.

            Entrevista con San Pedro resumida en dieciocho sinfonías líricas para los amantes y sus brazos abarcando las penas de los siglos, que no elogian ni pagan ni hacen caso de su oficio o arte. Consigue su trabajo de leyenda. Heaven and hell mixed as they spun.

            Trick, que ya tiene varios poemas publicados en diarios locales, le sugiere esbozar contenido y forma de la inmortalidad. 1933 – un cuaderno de notas, and death shall have no dominion. Tres años en el olvido, las cabezas martillarán margaritas, estallarán al sol hasta que se derribe en un cosmos de veinticinco poemas. Génesis: epístola a los romanos (6:9).

            Parodia joyceana en diez relatos, prose verse. A great deal of bed-stories que narra a sus hijos en un popular registro vernáculo-radiofónico.

            A un periodista del que no hay registro le asegura que escribe unos pocos poemas por año, pero se dedica a limar asperezas hasta altas horas de la noche para conseguir una pieza esculpida por ángeles, o mejor dicho, por el ángel de la muerte. El eterno romance con la señora gorda de Proust, and her red lips were kissed black.


Under the Chelsea Hotel

THE VOICE OF WALES: (en un coma)

            ¿A dónde has estado? En un parco escenario de bohemios, The White Horse.

            ¿Qué has visto? Un hombre (o la sombra de un nombre) ahogándose en el océano de su melancolía, un alcohólico tratando de digerir la noche en un trago especular, infinito.

            ¿Qué has escuchado? Un coro de sueños perdidos en un paraíso ficticio, un drama de voces como carnadas de los pescadores de un bosque lácteo llamado Llareggub.

            ¿A quién conociste? A la señora Ogmore-Pritchard perturbando a sus dos esposos muertos y al recuerdo del bienaventurado Captain Cat.  

            ¿Y qué harás ahora? Entraré dócilmente hacia la noche callada, aunque los sabios vean en su ocaso la alborada.


(Extracto de Diarios)

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