Saturday, November 19, 2016

NEAR WILD HEAVEN








Not near enough

Nota: primero poner Near Wild Heaven (2 - demo) de R.E.M.
https://www.youtube.com/watch?v=ZBYsNpVsA7c

            Lo primero es el valle. No sé exactamente por qué, pero ni bien arranca el primer compás, ya estamos envueltos en un pueblo situado en un valle. No termino de entender si es uno en la Costa Oeste, como esos californianos que describe Steinbeck, o si se asocia más a uno de Noruega, Dinamarca, o mejor como del estilo de Los Alpes, (t)he sound of music.

            El sonido envolvente se va descomponiendo en sus instrumentos, como si uno fuera un punto de vista distinto, un narrador, un espectador, un ojo de cámara diferente. La guitarra, un espejo de agua perturbado por la luz anaranjada. La mano de Peter Buck arroja grush tras grush, pintando todo lo que sea color azul, celeste amargo. El lago reflejado en el cielo, las nubes que van fluyendo a medida que sobre los trastes de la guitarra se trazan las marcas de sus formas evanescentes, el paso del tiempo, un eterno atardecer. Si uno presta atención a la batería, las manos de Barry dibujan con la técnica de un cardiograma el contorno de las montañas, dando vueltas en círculo al valle, parado en un centro de trescientos sesenta grados. Por debajo, la vida monótona, la tranquilidad que pisa el bajo con sus pasos de rutina.

Wednesday, November 16, 2016

LOCO POR EL FÚTBOL






            El fútbol es la religión de Agustín. Puede hacer lo que sea por encontrar una persona para poder armar un partidito. Es capaz de pasar a buscar en auto a un total desconocido por la puerta de su casa con tal de completar. 
            No creo haber conocido a nadie tan fanático en toda mi vida. En su devoción amateur hay cierto profesionalismo que, me atrevo a decir, inspira a uno a querer volver a jugar de vez en cuando. Yo, que no lo hago con regularidad desde hace larga data, soy lo que se conoce como su ultima ratio. Él sabe que, al menos una vez por año, tengo que pisar una cancha, y no pierde la oportunidad de usar esa carta cuando está definiendo el último penal, al mejor estilo Cambiasso 2006:

Wednesday, November 9, 2016

T.E. IN THE SAHARA






The pleasure of believing all we see
Is boundless, as we wish our souls to be


            Un accidente. El cuento que Sherazade se aburrió de contar. Eso es lo que me repito cada vez que leo su nombre escrito en algún lugar.  

            Primero, no fue más que otro libro en las estanterías de mi abuelo. Uno de los tantos que contemplé entre ignorancia y perplejidad. No sería hasta pasados unos años que él, vistiendo la piel de Peter O’ Toole, volvería a encontrarme.

            Cuatro horas ininterrumpidas bastaron para fijar el tatuaje de otra obsesión.

            Si fue mito o verdad, parece ser el enigma que la prensa se ocupó de instalar. Sin embargo, las palabras enmudecen con la fotografía; en la mirada despierta del profeta beduino se podían adivinar los sueños que no necesitan nutrirse de fantasías para volverse realidad.

            ¿Cuál de todas sus facetas habría de admirar? ¿La del arqueólogo? ¿La del espía? ¿La del hombre de letras? ¿La del guerrero, la del asceta, o la de un alma que busca incansablemente consuelo frente a lo inabarcable de la eternidad?

            ¿Cómo juzgar a un hombre que no era del todo consciente de su condición de Dios? Un Dios que, como tantos otros, renunció a su propia inmortalidad, sin percatarse de que así se perpetraba su misterio en la memoria de los demás.

Saturday, November 5, 2016






離人症


Cuántas veces
Me habré creído un extraño
Caminando entre vivos


Thursday, November 3, 2016

MEMORÍA





On dit des Porteños (...) que ce sont des Italiens qui parlent espagnol, se prennent pour des Anglais et rêvent d’être Français
PAULINE DAMOUR


            Champs Elysées. La versión de Zaz suena de fondo y me veo parado en el techo del Arco del Triunfo contemplando la avenida. Todavía no lo sabía, pero horas más tarde me iba a tomar el avión a Madrid sin haberla caminado. Doce son las avenidas que nacen (o mueren) en el arco, un reloj a destiempo. La aguja de asfalto marcaba hacia la torre, ya era muy tarde.

            La canción fluye y quiero llenar mi vacío con una galería de fotos y un artículo sobre su historia. Ya una vez fuera del arco, Patricio me había contado lo que ahora estaba leyendo. Napoleón III le había encargado remodelar el centro de París al barón Haussmann, destruyendo no sólo el espacio físico, sino también la relación social de los lutecianos con su hogar. Así, bajo un manto hedonista marchaban ejércitos invisibles por los bulevares para reprimir rebeliones silenciosas. Las flores del mal. No faltan los lamentos de que todo tiempo pasado fue mejor. Baudelaire testifica construyendo un mausoleo a la antigua ciudad medieval en su poema Le cygne.  

Monday, October 31, 2016

DODO






To define is to kill. To suggest is to create


            Desde que somos chicos, no paramos de escuchar la frase dejá volar la imaginación. Se repite, una y otra vez, como las marcas que hace un preso en la cárcel para contar los días. Las palabras son libres, nosotros somos sus prisioneros. Inventamos reglas para unirlas, y cuando surgen formas nuevas de usarlas, hay quienes dicen que no tiene sentido. Otros, preferimos llamarlo poesía.

            Otra imagen muy común es la de la libertad de los sueños. Aude anota casi todos los días lo que soñó la noche anterior. Hace unos días me contó que había viajado a dos ciudades en Hawai y Alaska, ambas con la letra D. Dillinguer y Dalargui. Ni bien despertó, las googleó convencida de que existían. No eran otra cosa que un juego borgeano. Cuando me preguntó cuál podía ser su sentido, lo primero que se me vino a la mente fue la relación entre las dos D y la palabra francesa dodo, que, como ella me enseñó, significa dormir. También puede leerse como una directiva de hacer algo (Do!Do!). Incluso, dentro de esa simple expresión se esconden los sonidos de su nombre. Odd, isn’t it?

            Las coincidencias no abrigan algún sentido intrínseco, pero lo cierto es que, lo queramos ver o no, existen. A propósito de esto, hace una semana, mientras volvía a casa por Tucumán, viví una situación más que llamativa. A mitad de cuadra, un tipo revolvía un tacho de basura, dejando un espacio muy reducido de la vereda para pasar. En esa encrucijada, un chico de unos cinco años que vestía una remera con el escudo de mi viejo jardín de infantes (El Salvador) me miró directo a los ojos. Era una réplica casi exacta mía. Tenía la misma mirada perdida que se puede adivinar en mis fotos de chico. Lo dejé pasar a él primero y seguí camino. Una vez del otro lado, pensé en cuál podría ser su nombre. Ni bien bajé la cabeza al piso (como suelo hacer), sobre una baldosa leí mi nombre grabado en el cemento todavía medio húmedo.

            Cuál puede ser el significado de ese arrebato esotérico, lo desconozco. Pero el sólo hecho de haber experimentado ese misterio de probabilidad inmensurable justifica su breve mención en estas páginas.

Thursday, October 27, 2016

WILDE SIDES







Lado A


            En el fin de semana me compré la obra Rhinocéros, de Ionesco. Al mejor estilo Saramago, la acción dramática gira en torno a que los habitantes de un pueblito francés se van transformando en rinocerontes. Ya desde las primeras páginas se plantea la situación en torno a los paquidermos, y en adelante sólo habrá un fluir de discusiones que oscilan entre lo absurdo y la credulidad del hecho fantástico, hasta alcanzar el paroxismo de una confabulación aplastante de la realidad. Entre líneas, subyace una crítica a los regímenes totalitarios y las consecuencias del (no) pensamiento de los movimientos de masas.

            Ionesco escribió la obra como respuesta frente a la transformación de sus conocidos durante el auge fascista en Rumania. Si bien ese es su punto de partida, también hace una clara alusión al período de la ocupación francesa. Sartre no pasa desapercibido como uno de los principales culpables de la eugenesia animal, ajustándose a la situación a pesar de poder comprenderla mejor que el resto.  

            Parece existir una relación a lo largo de la historia entre lo antropomórfico y la crítica a la censura. Incluso una vez superada, existe una necesidad imperante de disfrazar, o mejor dicho, maquillar la realidad, como si se tratara de ocultar una herida. O bien es una manera de mostrarnos el verdadero rostro de la violencia, la facilidad con la que se abre paso la intolerancia aglutinando la opinión de una mayoría frente al pensamiento individual. Esa bestia, en manos de Ionesco, no cuelga como un trofeo de cacería africana. Corre libre por los campos de la imaginación colectiva, haciendo que cada uno se pregunte si lo que se acerca es un rinoceronte de uno o dos cuernos. Y en cuanto más discernible sea la cuestión, menor será la distancia de acción.

Wednesday, October 19, 2016

PROCESIÓN EN EL AIRE






Hay algo terrible en ver un pájaro muerto


Son unos breves segundos, nomás
Instantes indecibles
En donde el cuerpo revive su acto final
Precipitándose a tierra como una gota de agua
Que se aplasta con un ruido sordo
Contra la nada misma:
El ocaso de la libertad.


Si caemos batiendo las alas
En este inútil duelo
Concedámonos, al menos
Un entierro en el cielo.



(Extracto de Diarios)
           

Monday, October 17, 2016

NOBEL VAGUE







Aucun homme ne mérite d’être consacré de son vivant
JEAN-PAUL SARTRE


            Media hora de la clase de filosofía hablando sobre el nobel de literatura. Un ping-pong entre el profesor y yo, en el que, por primera vez en dos meses, estamos de acuerdo. Dylan tiene bien merecido el premio. Si el criterio reaccionario es que la música o los artistas pop no son literatura, entonces ¿cuándo lo fue la Historia de Roma de Mommsen, la obra de Churchill, o el rechazo del ofrecimiento por La interpretación de los sueños? Cuando finalmente la academia sueca se propone redimirse, abriendo el espectro de posibilidades del género, llueven las críticas de siempre.

            Lo cierto es que el nombre del cantautor americano viene resonando desde hace no menos de cinco años. Es más, ahí por el 2012, lo mencioné al pasar en un texto a modo de reseña de Tomas Tränstromer. Aparte de sus canciones, uno puede acceder a dos textos[1] que, a pesar de mi fanatismo, distan bastante de hermanarse con el resto de sus composiciones.  Sin embargo, la etapa de los sesenta es digna de cualquier honor. Respecto a todo lo posterior, salvo excepciones, cumple con el requisito de longevidad en el oficio para ser candidato.

            Pero el tema que importa no es, a mi manera de ver las cosas, si Dylan merecía el nobel o no. Después de todo, ¿qué valor tiene esa especie de consagración que, como bien dio a entender el ficticio Mantovani, no hace otra cosa que convertir al hombre en estatua? Un premio que fue otorgado a miembros de su propia institución, pero negado al único que fue literatura en vida. Un premio que, curiosamente, fue concedido a no menos de ocho suecos. Ni siquiera hace falta poner en crisis la credibilidad de la talla de algunos de los galardonados, porque quiero mantenerme fiel a que la subjetividad es el factor común que llama al silencio.