Something's happening here
but you don't know what it
is
Do you, Mr Jones?
No
más simulacros, no más noches blancas. Desde el momento en que los
infieles se acercaron a ese otro falso profeta, el sueño de Juan fue
realidad. El salvador murió acribillado por un séquito de
iscariotes a quienes les pesaba más la fe que el oro o su propia
vida. El sacerdote subió al improvisado altar de madera y bendijo la
última cena. Niños, hombres, mujeres y ancianos formaron una fila
para recibir el sacramento final. Todos bebieron el líquido rojo,
incluso aquellos escépticos que debieron confirmarse que se trataba
de la sangre de Cristo a punta de pistola. Ahora nadie podría
quitarles el paraíso que alguna vez había vuelto a nacer a orillas
del río Orinoco. El verdadero mesías les había revelado el secreto del más
allá; nada le quedaba por hacer al buen pastor que guiar a su rebaño
a través del sendero perdido. Así tomó el arma entre sus manos,
apuntó al corazón, pronunció un mantra y, tras la oración,
ejecutó el tiro de gracia.




