Monday, October 9, 2023

IMAGO

 

Imago
(collage sur papier, 14 x 20,5 cm)
2023


Callé



Callé por mucho tiempo

para que por mí hablase el silencio:

un murmullo hecho de imágenes

pedazos de papel con tinta

de mudas palabras.


Cambié mi lengua

una y otra vez

como un insecto cambia de piel

o la oruga deviene mariposa

Mas aún no sé

si en este adulto vive un niño

o si los años se secaron

como un río


Callé para olvidar

Pensé para recordar

que el tiempo no fue

ni será jamás

lo que siempre es:

vivir a la distancia.



(Extracto de Diarios - Une barque sur l'océan)


Monday, March 6, 2023

LES MYRTILLES


 

Ese verano habían ido a pasar unos días en su chalet de La Rosière, un pueblito colgado en los Alpes próximo a la frontera con Italia. Mientras los padres descansaban después del almuerzo, las niñas jugaban afuera en la vasta falda de la montaña. Los límites entre un terreno y otro no existían en su imaginación, todo era un gran jardín comunitario, un verdadero mundo sin fronteras. Así fue como, entre la frondosidad del bosque, unos pequeños frutos azulados escondidos entre los arbustos llamaron su atención. Myrtilles !, gritó la mayor y las tres se abalanzaron a recoger los arándanos salvajes que parecían haber esperado todo ese tiempo para encontrarlas y terminar en la tarta que cocinarían para deleitarse a la hora del té. Uno a uno iban recolectando los preciados diamantes de lápiz lázuli, cuando una voz calló repentinamente el quejido del arbusto indefenso. Eh, bien, vous aimez les myrtilles ?, preguntó, y las niñas al darse la vuelta vieron al anciano que las observaba fijamente. Oui, monsieur, respondió tímidamente la mayor tras unos segundos de vacilación. Et ben, nous aussi, continuó el geronte, mais ce sont nos myrtilles, las reclamó para sí , et moi je veux les manger, alors, allez-vous en !, y las echó de su propiedad, robándoles sus deliciosas gemas y su tarta de arándanos, sólo para marcarles los límites que existen entre un terreno y otro, entre un adulto y un niño y, sobre todo, entre un vieux de m... y un tierno abuelito.



(Extracto de Petits carrés de pamplemousse)

BRÉHAT



Qué pródigo verano 

reviste hasta las sombras de oro 
en una lejana roca de bronce 
oxidada parcialmente por la vegetación. 

Como si fuera justo antes del diluvio, 
barcos duermen en un campo lunar 
a la espera de la caricia de la marea 
para ascender a su paraíso líquido. 

En esta isla no hay otros senderos 
que serpientes de piedra huecas, 
ni tampoco montañas más sobrias 
que las ruinas color Siena 
donde ahogan un rugido las olas. 


Desde una tímida colina 
el paisaje parece un nuevo mundo 

y una gran cruz de granito 
hace un agujero en el cielo.



(Extracto de La resistencia)

Sunday, April 26, 2020

Tuesday, March 5, 2019

CELTIQUE





Segunda estadía armoricana. Esta vez, al capricho del invierno y sus cielos de cemento líquido, listos para derramarse sobre el mar que nunca está seguro cuánto tomar y cuánto dejar en cada uno de sus besos blancos.

La ausencia de conexión a internet fomenta el tiempo para la lectura, la caminata y la reflexión. Hay demasiadas horas para matar y pocas armas letales. Pienso continuamente en un futuro viviendo en estas costas.

Una mañana subimos los acantilados de la izquierda. En algún momento del trayecto alcanzamos una caída de su manto de rocas. Parece el escenario del merodeador en el mar de bruma de Caspar Friedrich.

Saint-Malo. La muralla de la ciudad esconde su casco histórico celosamente. Al salir del auto, una fina capa de agua nos va mojando hasta que alcanzamos un restaurante para almorzar. Mejillones al roquefort y una lata de cerveza Chat-Malo.
Más tarde, continuamos la procesión hacia las almenas. Al horizonte, unido a la playa por un estrecho camino de piedra, emerge una gran roca donde yacen los restos de Chateaubriand. La marea está un poco alterada y tenemos que esperar un rato para cruzar la serpiente rocosa hacia la Grand Bé. Las aguas se serenan, pero no así la lluvia y el viento que arrecian cada vez más intensamente en un desolador paisaje céltico. Por unos momentos no sabemos si estamos en Bretaña o en Irlanda. A la vera del sendero, la tumba de un reciente desafortunado sirve de prólogo a la del famoso escritor. Un muro en ruinas completa la escenografía romántica previo al encuentro con la cruz de granito sin nombre, a pesar de la placa adosada a una pared de la roca donde se intenta vanamente desterrarlo de su anonimato. Tantos años atrás, sólo era la foto de mi libro de tumbas de poetas y pensadores de Nooteboom. Hoy escucha también mi cuerpo entumecido la voz imponente del vendaval.

Los Restos

Uno puede pasarse toda la vida
envidiando la suerte de los muertos.
Sin nada más que pensar,
sólo tener ojos para los sueños
y que el cuerpo respire la brisa
empapada de la sal que deposita el mar.

Vivir es morir todos los días un poco,
mas morir parece un vivir por siempre
pero de una manera agradable,
lejos de las ausencias,
cerca de todo y de nada a la vez,

como si uno pudiera distinguir
la línea que separa el cielo de la tierra

y, afortunadamente,
existiera un alma.



(Extracto de Diarios)


Wednesday, December 19, 2018



Esta mañana leí los limones, un poema que integra Huesos de sepia del italiano Eugenio Montale. Al terminarlo, tuve la sensación de que se trataba de los mismos versos que busco desde siempre pero que están fuera de mi alcance no sólo porque ya otro lo dijo, sino también por la distancia que impone la traducción. Sin embargo, ahí estaba en la Liguria, recorriendo con mis ojos la inmensidad de esa ilusión que nos regala la prisión de las letras, embriagándome con el perfume de un recuerdo que no existe. Era, más bien, un viaje en tren de Aosta a Milán, el mismo que me obsequió el verano con sus verdes oliva, sus cielos que interpretaban siete personajes distintos y las ventanas mediterráneas que me acechaban con el misterio de lo infinito. Así funciona la imaginación, trastocando la memoria y reemplazando piezas de un rompecabezas con otro.

Lo importante, de todas formas, fue la sensación de pertenencia que me causó, reafirmar la decisión que tomé hace ya muchos años de dedicar mi vida a construir gemas inasibles, puertos inabarcables, manantiales inagotables en donde cualquiera pueda admirar, reposar y saciar la sed verdadera, que no es otra que la voz de la experiencia.




(Extracto de Diarios)

Saturday, November 17, 2018

CUENTAS PENDIENTES





Dicen que los turistas sólo van a conocer el Canal. Más allá de ser un hito de la ingeniería, que creo apreciar desde mi vasta ignorancia, existen pocas cosas menos entretenidas que contemplar cerca de media hora un barco que es elevado por medio de unas esclusas. Quizás lo sea estando en la embarcación. Fue lo último que hice en ese enero de 2016 por Centroamérica.

Esto me viene a la mente a propósito de un documental sobre Panamá que vi ayer. Yo tampoco visité extensamente el país, circunscribiendo mi estadía a la burbuja de Bocas del Toro y la ciudad capital, sin contar unas horas de espera en el aeropuerto de David y la ruta hacia la tétrica ciudad fronteriza Sixaola. Algunos compatriotas elogiaron San Blas, que nada tiene que ver con la canción de Maná, y de haber tenido unos días más probablemente habría estado en mis planes futuros.

Recuerdo la calidez del pueblo panameño, a pesar de los infaltables oportunistas que siempre buscan rascarte un dólar más del bolsillo. También el extenso puente que dividía la capital en dos distopías con sus inmensas agujas de cristal, el casco histórico y sus pintorescas casas coloniales desfilando en una noche sobria que constantemente amenazaba con un diluvio; y una espléndida vista de la bahía desde un piso sesenta y ocho con un gin tonic en la mano.

¿Y el Canal? Una parada obligatoria, nada más. Hoy, sabiendo que Gauguin trabajó brevemente en su temprana construcción, el misticismo de la colosal obra crece en mi imaginario a la sombra de otra leyenda. Destaca incluso un escritor de buena fama que allí habría contraído la enfermedad que más tarde lo llevaría a morir en su paraíso (perdido). Una mujer de sexo rojo, refiere en su libro. Más bíblico, imposible.

Dicen que los turistas sólo van a visitar el Canal. De las otras cosas, mejor callar.


(Extracto de Diarios)

Tuesday, November 6, 2018

LA HETERONORMA



Un pizarrón
Con eso nos enseñaban
lo blanco                                                                y                                                                lo negro

Después llegaron las formas y sus equivalencias
Y entonces pude comprender que dibujaban la llave al revés
Seguros de la penetrante rectitud de sus líneas rígidas
Sin percatarse de que la intolerancia nunca abre puertas
Porque en el encierro de su realidad muerta
No hay nada más allá de un cuarto oscuro.


(Extracto de Diarios)

Thursday, November 1, 2018

TWO SHEETS LEFT




Asado en una tarde de domingo. La mesa es visitada esporádicamente por saqueadores de picada. Un vaso de vino me acompaña. Bebo sorbos pequeños, intermitentes, como si cada uno marcara el lento movimiento del sol hacia el horizonte. A un costado, restos de diario apilados por si falta material para el fuego. Una vieja foto atrapa mi atención. Creo reconocer a alguien ahí. Agarro el papel y confirmo mi presentimiento. Es Nick Drake, junto a su madre y su hermana. Por encima de la hoja leo Encuentro en Marrakesh. Ni siquiera sabía que había viajado a Marruecos. Ni tampoco que había conocido allí a los Rolling Stones y que les había tocado unos temas. Cinco artículos en dos páginas con algunos testimonios y relatos que intentan poner luz sobre esa enigmática personalidad que nadie supo describir mejor que su madre en el poema The shell.

Eufórico, pregunto de quién es el diario y si puedo quedármelo. Sorprendidos por mi actitud, nadie se opone. No conocen a Nick, jamás escucharon su nombre. Yo, como cualquiera que haya tenido el privilegio de oír su música, tampoco creo conocerlo. O sí, porque no conozco otro artista que se haya convertido tan fielmente en su obra.

Devoro las notas y, satisfecho con mi afortunado descubrimiento, pliego varias veces el diario hasta que alcanza el tamaño de mi bolsillo, para luego atesorarlo. Lo salvé de las llamas, pienso. Si tan sólo las personas pudieran volver como las cenizas al papel.




(Extracto de Diarios)

Wednesday, May 2, 2018

FAROS




You may catch the insect and make it shine upon the palm of your hand,
giving out a strange light, a mysterious message
OUT OF AFRICA, Karen Blixen

Mis primeros recuerdos son los de un gran jardín
en donde por las noches salía a cazar luciérnagas
que en mis manos se volvían estrellas domésticas.
Es curioso pensar como esos pequeños animales
doblegaban mi naturaleza destructiva con su milagro,
salvándose así de los sacrificios a un dios inexistente
que no podía ser otro que el mismo que hoy brilla por su ausencia.


(Fragmento de El tiempo de las uvas)