Sunday, May 4, 2014

LAS UVAS






Ahí donde se esconde nuestro ser
Un niño ciego sigue sus pisadas
No conoce el calor del porvenir
Sólo se alimenta de besos y caricias
De una madre que ya no está


En ese mismo paisaje,
A la vera del camino, crece un árbol
Tan viejo y ausente como el tiempo
En cada bifurcación, un brazo cansado
Carga con los frutos de la experiencia:
El bocado que no se ha de probar
La pregunta que se responde con su propio eco
Y la savia que nunca fue ni será sabia
Son el único refugio

La herencia de la nada misma
Pende como un racimo de uvas
Clavado en la tierra, cantando en silencio
La sonata crespuscular de su perenne otoño.



(Fragmento de El tiempo de las uvas)

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