Sunday, November 23, 2014

LIFE & TIME OF JOHN CLARE





Written in Northhampton County Asylum


            Otra vez acá, en este encierro que algunos llaman locura pero que para mí es vida.
             Ya ni siquiera recuerdo hace cuántos años que estoy en este asilo: ¿cinco, diez, quince o más...?
            ¡Cómo si el tiempo entendiera de cantidades!
            Lo único que parece real es lo que escribo en los papeles que me da el doctor, marcas de un preso de su propio silencio que talla las hojas de un otoño perenne.

            ¿Adónde quedaron los días en los que no hubo un sol de noche, adónde todos esos miles de hombres que pude ser y por capricho del destino no elegí?
            Dicen que un hombre no es sólo un hombre. Es uno y todos a la vez. Yo también fui Byron
            Y condenado por los viajes de mi imaginación huí en la piel de Don Juan hacia la Venecia de Shakespeare, exiliándome del amor que siempre anhelé y jamás pude encontrar.
            Yo no morí en Grecia. Fue la tragedia la que me persiguió volviendo a casa y consumó por siempre con su fuego las cenizas de la pasión.

            Tuve otro nombre también, pero ya no quiero recordarlo. Me consuelo pensando que se ahogó con los hombres de la taberna de su pueblo, celebrándolos en un trago de amargo sabor.
            Era un chico de campo, un espíritu libre que trabajaba largas jornadas sabiendo que siempre podía irse de vacaciones al final de horizonte
            Y arrojarse en la inmensidad del cielo, seducido por los guiños de las estrellas para así dejarse guiar por los océanos de la eternidad.   
            Esa era la ley de entonces, escrita por la Naturaleza y ajena a la mayoría de los Hombres. Luego se inventaron las jaulas, y la tierra fue dividida en parcelas para alimentar la lujuria de los nuevos dioses, dando como único fruto árboles de hierro que cercaron la libertad del Hombre...      

            ¡Pero a mí qué me importa todo eso! ¿Qué me importa el pasado, qué me importa sentarme en el umbral de la esperanza, aguardando aquí, paciente de lo que promete el mañana?  
            Todo lo que atesora un Hombre es el recuerdo, jardín desprovisto de flores pero que sin embargo destila, como el opio, su perfume de primavera:
            La poesía. Oler su esencia pudo darme placer, pero sin saberlo, al beberla me terminé intoxicando con su contenido.    


I am! Yet what I am who cares, or knows?
My friends forsake me like a memory lost.
I am the self-consumer of my woes;
They rise and vanish, an oblivious host,
Shadows of life, whose very soul is lost.
And yet I am – I live – though I am toss’d

Into nothingness of scorn and noise,
Into the living sea of waking dream,
Where there is neither sense of life, nor joys,
But the huge shipwreck of my own esteem
And all that’s dear. Even those I loved the best
Are strange – nay, they are stranger than the rest.

I long for scenes where man has never trod-
For scenes where woman never smiled or wept-
There to abide with my Creator, God,
And sleep as I in childhood sweetly slept,
Full of high thoughts, unborn. So let me lie, -
The grass below; above, the vaulted sky.



(Extracto de Diarios)

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