Esa fue la pregunta que me hice cuando encontré entre los libros de
poesía una antología de autores daneses contemporáneos. El título,
como una magdalena de Proust, reprodujo un verso de Pierre Kemp que,
como Nooteboom, jamás podré olvidar: la noche huele a gente de pelo negro. Su sencillez es
un secreto que suelo compartir con los que me preguntan por algún
verso que valga la pena. El año pasado tuve la sensación de haber
aspirado una tarde de Bruselas, y si bien me pareció pretencioso
transcribirlo así, fue la forma más fiel de ponerlo en palabras.
Así, mi sentido de pertenencia me
obligó a comprar esa colección de fantasmas garabateados por los
hijos modernos de Hamlet, aunque en el fondo me acosa una necesidad
de volver a la lírica. En el último tiempo me conformé anotando en
el celular algunos proto-poemas que oscilan entre el pareado y el
quinteto.
El Guernica de Valparaíso
(Mejor conocido como el Biomuseo)
