Sunday, November 30, 2014

PASEO INMORTAL: CRÓNICA DE CIENCIA Y FICCIÓN




Y todo es una veloz película muda


            Era sábado al mediodía y no había tenido mejor idea que ir a pasar la tarde en un festival hipster en los Bosques de Palermo, en donde se ofrecían espectáculos y actividades de todo tipo, incluyendo distintos actos musicales, exposiciones y talleres de poesía slam, y un juego que, a mi parecer, lo más probable es que haya sido inventado por un grupo de gente (bizarra) que quería jugar al Twister pero no tenían el tablero y se consideraban lo suficientemente frígidos como para permitir el contacto corporal.

            Las primeras dos horas se pasaron rápidas entre divagaciones hechas de miradas ajenas, largas bocanadas de humo, tapings y delirios cuasi-loopeados de Eric Mandarina, y los simpáticos (anti)poemas de Poesía-Estéreo que todavía siguen robándose migajas de la mesa de Nicanor Parra. Yo descansaba a la sombra, encendiendo y apagando cigarrillos como quien mide el tiempo a la velocidad en la que arde su pequeña torre de marfil, pensando en que toda esa parafernalia de cultura under tenía poco del Mayo Francés y mucho de un Woodstock macrista. Entre acto y acto, un amigo me contestó el mensaje que le había enviado hacía un rato. Estaba ahí, refugiado en sus anteojos de ámbar-leopardo y en compañía de Tavo, una remera verde camuflándose entre la multitud. Unos días atrás me había confundido con un ciclista por la calle y después de aclarar el malentendido vía texto habíamos quedado en juntarnos a la brevedad.

            En unos pocos minutos nos pusimos al día y nos echamos al sol a disfrutar del resto de lo que nos ofrecía la jornada. Hablamos un poco de todo, tomando como punto de partida el último encuentro casual que habíamos tenido en The Mansion, en donde había tocado un set acústico de su tercer disco usando dos guitarras diferentes, una de las cuales la había comprado en su viaje a Bolivia. Me dijo que se iba un mes al norte de Brasil en el verano a filmar una película sobre la vida de los pescadores, y no pude evitar imaginármelo como otra nueva recreación del clásico de Hemingway, The old man and the sea. Nos quedamos a escuchar dos bandas más, discutiendo acerca del volumen que tenían algunos instrumentos y cómo entre la música y la voz del cantante tenía que existir un equilibrio que no se estaba logrando en razón del género que tocaban. La primera banda se asemejaba a una performance de circo con matices de música balcánica, en tanto que la segunda consistía en dos guitarristas de folklore que improvisaban mientras un falso payador leía papeles analfabetos de rima, métrica o cualquier vestigio de armonía sonora. Con el simulacro de peña se fugaron los últimos rayos de sol y finalmente comenzó el campeonato de slam. Tres participantes sobrecargados de vacíos mensajes meta-competencia y paralelismos sintácticos bastaron para decretar el crepúsculo de una tarde que, para mi gusto, ya se había extendido más de la cuenta. Nos levantamos y enfilamos hacia Libertador para volver a nuestras casas.

Sunday, November 23, 2014

LIFE & TIME OF JOHN CLARE





Written in Northhampton County Asylum


            Otra vez acá, en este encierro que algunos llaman locura pero que para mí es vida.
             Ya ni siquiera recuerdo hace cuántos años que estoy en este asilo: ¿cinco, diez, quince o más...?
            ¡Cómo si el tiempo entendiera de cantidades!
            Lo único que parece real es lo que escribo en los papeles que me da el doctor, marcas de un preso de su propio silencio que talla las hojas de un otoño perenne.

            ¿Adónde quedaron los días en los que no hubo un sol de noche, adónde todos esos miles de hombres que pude ser y por capricho del destino no elegí?
            Dicen que un hombre no es sólo un hombre. Es uno y todos a la vez. Yo también fui Byron
            Y condenado por los viajes de mi imaginación huí en la piel de Don Juan hacia la Venecia de Shakespeare, exiliándome del amor que siempre anhelé y jamás pude encontrar.
            Yo no morí en Grecia. Fue la tragedia la que me persiguió volviendo a casa y consumó por siempre con su fuego las cenizas de la pasión.